Una persona rica no es la que mas tiene, si no la que menos necesita, es por eso cuando Jesús se refiere a ser “pobres en espíritu” en Mateo 5:3, nos habla mas bien de ser humildes y reconocer la condición de pecadores y de búsqueda de su perdón, de reconocer que lo necesitamos a Él, y de que es lo que mas necesitamos verdaderamente.
Una persona pobre es aquella que tiene una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades humanas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.
En la vida de un cristiano, se nos demanda a ser pobres en espíritu, porque es una bienaventuranza, ya que ser pobre es una necesidad indispensable, es una condición la cual tenemos que reconocer, una condición que trae libertad y satisfacción, es lo necesario para vivir en la búsqueda de una relación con Dios. Pero en el mundo, cuando hablamos de ser pobres también nos referimos a una necesidad, pero con la cual no se merece vivir, una condición, que toda persona que la tiene, quisiera cambiarla, una necesidad que quita libertad y da impotencia y que lleva a condiciones que nadie en el mundo desearía tener, en pocas palabras en el mundo ser pobre es no poder vivir…
Necesidad es carencia, que al ser suplida trae satisfacción.
Vivir, es permanecer, es existir.
Pobreza, es una circunstancia.
Para un cristiano la palabra “pobre” es una condición irrevocable, para el mundo la palabra “pobre” es un concepto.